Siete mil millones de sueños. Un solo planeta. Consume con moderación.

04 jun 2015

 Flor Bolaños, Oficial de programa de Medio Ambiente y Energía del PNUD (columna de opinión Diario de Centro América, 04/06/2015)

El bienestar de la humanidad, del medio ambiente y el funcionamiento de la economía dependen en última instancia depende de una gestión responsable de los recursos naturales del planeta. Las pruebas demuestran que las personas estamos consumiendo muchos más recursos naturales que los que el planeta puede proporcionar de forma sostenible.
Muchos de los ecosistemas de la Tierra están llegando a puntos críticos de agotamiento y un cambio irreversible, empujados por un aumento de la población y del desarrollo económico. Para 2050, si continúan las actuales pautas de consumo y producción y con el aumento de la población a 9,6 mil millones, necesitaremos tres planetas para mantener nuestros modos de vida y consumo.
El eslogan del DMMA este año es “Siete mil millones de sueños. Un solo planeta. Consume con moderación”. Vivir teniendo en cuenta los límites planetarios es la mejor estrategia para asegurar un futuro sostenible. La prosperidad humana no puede suponer un coste a la Tierra. Vivir de forma sostenible significa hacer más con menos. Darse cuenta de que mantener las actuales tasas del uso de recursos naturales e impactos medio ambientales no son fruto indispensable del crecimiento económico.
El Día Mundial del Medio Ambiente, 5 de junio, fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972.  Este año la celebración se orienta hacia el uso eficiente de los recursos y la producción y consumo sostenible en el contexto de la capacidad regeneradora del planeta, tal y como capta el eslogan, “Siete mil millones de sueños. Un solo planeta. Consume con moderación”. En Guatemala el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD- impulsa acciones para un consumo responsable, teniendo como sus principales socios al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales así como a la Comisión Nacional de Áreas Protegidas y organizaciones de la sociedad civil, comunidades y asociaciones con quienes coincide que ya no se pueden ignorar los efectos ambientales que causa el consumo y producción de alimentos de forma no sostenible.
El subsecretario general de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente -PNUMA, Achim Steiner, considera que los países industrializados producen una gran parte del consumo de recursos con modos de no sostenibles, lo cual se replica en todo el mundo.
Hay 1,3 mil millones de toneladas de alimentos que se desperdician cada año en el mundo. Por eso el PNUMA está impulsando con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura -FAO- una campaña conjunta contra el desperdicio de alimentos, Piensa. Aliméntate. Ahorra.
Pero el problema de fondo es el patrón de consumo de los alimentos. Un informe del PNUMA y la Comisión Europea piden un cambio radical en las economías que usan recursos cada vez más escasos. El estudio se llama “Efectos medio ambientales del consumo y la producción: productos y materiales prioritarios” el cual identifica dos causas primordiales de presión medioambiental: el uso de combustibles derivados del petróleo y la agricultura principalmente la que atiende a la ganadería. Una proporción muy alta de la producción agrícola se asigna a la alimentación de ganado. Por lo cual un descenso fuerte en el consumo de carne evitaría una situación con efectos nefastos para las futuras generaciones. La ruta es obvia; dejar de consumir carne e ir por los vegetales.
El Día Mundial del Medio Ambiente proporciona una oportunidad para identificar soluciones, cambiar nuestra cultura de consumidores y crear una sociedad más sostenible para nuestros hijos.