En busca de una visión integral de la justicia de transición

Juana García de Paz

 

“Tengo 71 años, mis ojos han visto mucho dolor, me hicieron mucho daño. Sufrí el dolor de la violación. Y quedó como sal en mi cuerpo y en mi alma. Los recuerdos aún siguen dentro de mí, no lo puedo olvidar”.

Juana García, es una lideresa que participa activamente en varios espacios, como el Consejo Municipal de Desarrollo de Rabinal. Rabinal es un municipio ubicado en Baja Verapaz, cuya población en su mayoría pertenece el pueblo Maya Achí´. Esta región fue una de las más afectadas por la violencia durante el enfrentamiento armada interno en Guatemala.

Luego de la pérdida de sus familiares en los años 80, Juana fue retenida y enviada al destacamento militar donde sufrió múltiples golpes y fue víctima de violación sexual.

“En el destacamento sufrí mucho porque me hicieron mucho daño. Me violaron. Eran como las 12 de la noche cuando escuché que me decían que ya tenían escarbado un hoyo y que si no me dejaba me iban a tirar allí dentro. Con una linterna iluminaban nuestros cuerpos, nos abrían las piernas en posición como cuando se da a luz a un bebé. También vi que así les hacían a otras mujeres. Ellos se reunían y si no me dejaba me decían que me harían más daño. Algunas mujeres gritaban, yo las escuché y las vi.  Entonces todo lo que vi me lastimó mi corazón”.

Luego del destacamento militar Juana fue obligada a vivir en la aldea Pacux, donde permaneció bajo control militar. En el transcurso de esos años, Juana sufrió múltiples violaciones sexuales  y como consecuencia tuvo un hijo en 1983 y una hija en 1986.

“Yo busqué a personas que me pudieran ayudar. Para que sean ellos como nuestros guías. Porque pareciera que nosotros no valiéramos ante la justicia. Por eso estoy buscando que se haga justicia. Yo puse mi denuncia desde el año 93, y también he buscado la justicia porque nosotros aún sentimos el sufrimiento.  Y los que nos hicieron daño aún están vivos. Por eso quiero que lo conozca la ley. La esperanza de que se conozca lo que sufrí me ha ayudado un poco a que se me pase el dolor”.

Como consecuencia de la muerte de su hija, Eusebia Grave García, la nieta de Juana, Dominga Grave fue llevada, junto a otros niños, al destacamento militar y posteriormente entregados a un grupo de religiosas en Rabinal. Además de buscar justicia por las violaciones sexuales sufridas, Juana también está buscando reencontrarse con su nieta Dominga, quien, según el Centro Internacional para Investigaciones en Derechos Humanos (CIIIDH) fue dada en adopción y está viviendo en Suecia. Juana lleva 33 años de no ver a su nieta y más de 20 años buscando justicia por las violaciones sexuales sufridas.

El caso de Juana está siendo investigado por el Ministerio Público y la Asociación Bufete Jurídico Popular de Rabinal (ABJP) ambos socios del Programa de Acompañamiento a la Justicia de Transición  (PAJUST) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD-, quienes junto a otros actores, promueven el derecho a la justicia para las mujeres víctimas del enfrentamiento armado interno.

En el marco de PAJUST entre el 2014 y 2016, el MP y la AJBP contaron con el apoyo del Fondo para la Consolidación de la Paz (PBF): “Reafirmando los derechos de las mujeres sobrevivientes de violencia sexual en situación de conflicto y postconflicto”.

El PNUD trabaja con una visión integral y promueve la justicia de transición en el marco del desarrollo humano sostenible propiciando el empoderamiento de la sociedad civil y el fortalecimiento de las instituciones del Estado y la articulación entre ambos.

“A las mujeres que no han buscado justicia,  yo les diría que se animen y que lo hagan.  Le pido a las organizaciones que no nos abandones en este proceso para seguir con la lucha y lograr justicia” Juana García.

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