Corazón del Bosque: un modelo de desarrollo comunitario basado en el Ecoturismo

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Santa Lucía Utatlán es conocida nacional e internacionalmente por su Parque Ecológico Corazón del Bosque.  Al buscar Corazón del Bosque en el internet, resaltan sitios web conocidos y utilizados diariamente por un gran número de turistas alrededor del mundo. Entre ellos, se encuentra el conocido foro Tripadvisor, en el cual los turistas que han visitado lo recomiendan con 4.5/5 estrellas.

Corazón del Bosque es conocido por guatemaltecos y extranjeros por la paz y aire puro que se respira en sus senderos, sus bosques de especies coníferas, aves y ceremonias religiosas mayas y cristianas.  “Este lugar es especial para muchos. Las oraciones y pedidos realizados en el Santuario han adquirido la reputación de ser concedidos” relata Miguel Ángel Cochoy, Director Ejecutivo del Parque Ecológico.

Pocos conocen, sin embargo, el trabajo atrás de la historia de éxito. En un país donde la tierra es considerada uno de los recursos más importantes, puede sorprender que este Parque Ecológico sea una Reserva Natural privada y que la misma sea gestionada enteramente por una asociación comunitaria cuya vocación es la conservación del bosque. 

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  • PNUD ha apoyado el proceso de inscripción de Corazón del Bosque ante el CONAP como Area Protegida, así como la elaboración de un Plan Maestro.
  • 63 familias de la Asociación La Guadalupana trabajan en la gestión comunitaria de la reserva natural privada.
  • Corazón del Bosque atrae gran número de turistas nacionales e internacionales, constituyendo una fuente de ingreso para las familias asociadas y las comunidades aledañas.
  • En el marco del proyecto, la actividad ecoturística se plantea como mecanismo para financiar 7 áreas protegidas en el Altiplano Occidental. Corazón del Bosque es una de ellas.

Al conversar con los  miembros de la Asociación la Guadalupana, propietaria de 35 hectáreas de bosque, de las cuales 9 son destinadas a la actividad turística, surge la visión que comparten los asociados: destinar la tierra a la conservación y aprovechar el recurso dando a conocer su belleza y la cultura Kiché para contribuir al desarrollo del municipio.  

El proyecto Promoviendo el Ecoturismo para fortalecer la sostenibilidad financiera del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas –SIGAP- implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y ejecutado por el Consejo Nacional de Áreas Protegidas –CONAP- está apoyando la realización de esa visión.  

Formar parte del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas

En el marco del proyecto, se ha gestionado la inscripción de Corazón del Bosque ante el CONAP como Área Protegida.  Alejandro Calvente, Coordinador del Proyecto, resalta que se trata de un proceso enteramente voluntario “al ser privada, la asociación tiene la potestad de hacer uso de la tierra.  Adherirse al Sistema de Áreas Protegidas pone de manifiesto la capacidad de priorización medio ambiental y de organización comunitaria, y conforma, de la mano de la realización de un Plan Maestro, los primeros pasos hacia una gestión sostenible del ecoturismo.”

El proyecto es un eslabón importante para la sostenibilidad de Corazón del Bosque.  “Para nosotros es importante ser parte de la institucionalidad estatal, explica Miguel Ángel Cochoy.  El CONAP tiene la potestad de normar la gestión de las Reservas Naturales, desde estandarizar las tarifas de ingreso de visitantes hasta los lineamientos que protegen la biodiversidad.  Es esencial sumar esos esfuerzos para la sostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo.”

Agentes de su propio desarrollo

Sesenta y tres asociados y sus familias participan de la toma de decisiones y la gestión de Corazón del Bosque.  Su trabajo inició en 1996, cuando los asociados recuperaron sus tierras tras haberlas perdido durante el conflicto armado interno. “La asociación nació con el fin de recuperar nueve fincas rústicas de vocación agrícola y forestal”, recuenta Miguel Angel Cochoy. “Cada asociado tenía una cuerda para sobrevivir, y al recuperar la tierra se repartieron en promedio de 15 cuerdas para cada uno, lo cual permitió a los asociados planificar la siembra de seis cuerdas de maíz que proveen alimentos para el año y el resto de cuerdas se dedican a árboles frutales y hortalizas.”

El siguiente paso fue desarrollar proyectos productivos para la sostenibilidad de la asociación enmarcados en el manejo forestal sostenible. En 2002, ganaron el Premio a la Productividad del Área Rural que les otorgó un pequeño capital de Q.120,000 con el que compraron los accesos de la carretera hacia la Reserva. Ese mismo año, el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo Mundial del Medio Ambiente (GEF por sus siglas en inglés), implementado por PNUD, les otorgó una donación de $20,000 para construir la infraestructura básica que permitió arrancar el proyecto de ecoturismo. Sucesivamente, diversos socios como el INGUAT, FONACON, y la Asociación Forestal Ut’z Che’ han contribuido a su crecimiento, cuyos beneficios se han venido multiplicando. “Desde el primer esfuerzo de organización comunitaria han nacido iniciativas pioneras como la Asociación  Gremial de Empresarios Rurales que hasta la fecha continua sumando esfuerzos y beneficios para el país, ” explica Cochoy.    

Hoy, Corazón del Bosque cuenta con una actividad turística permanente que sirve de fuente de empleo para los hijos y nietos de socios, así como de varias comunidades aledañas durante las épocas altas de noviembre a enero.  Cuenta también con varios proyectos productivos como la crianza de conejos, el vivero más grande de la región, la venta de abono orgánico y de productos artesanales creados por las mujeres.  Las últimas innovaciones son la creación de un cementerio y de un operador de turismo regional para los Departamentos del Altiplano. 

El Presidente de la Junta Directiva Manuel Trinidad Ajú describió el trabajo arduo que implica ser asociado.  “Todo lo que hemos logrado, recuperar las tierras, salir de la extrema pobreza y crear este lugar, es fruto de nuestro propio trabajo.  Es nuestro, lo cuidamos, valoramos e invertimos en él como un proyecto de vida.  Nos demanda mucho trabajo, pero significa todo para nosotros,” explicó.   

Lideresas por una mejor comunidad

Las mujeres son un pilar en la gestión del parque ecológico y participan activamente de los asuntos comunitarios. “Somos gestoras  de la vida y trabajamos por esa visión para el desarrollo de Santa Lucía,” expresa María Xilomena Ajú de Pérez, fundadora del parque y Vicepresidenta de la Junta Directiva. 

Xilomena atribuye su elección al hecho de que siempre ha luchado por la participación de las mujeres en la toma de decisiones y haber dar el ejemplo trabajando por el bienestar de la comunidad.   “Mi padre no permitió que fuera a la escuela, -agrega Xilomena-, nunca cursé un grado, y eso me motivó para luchar por los derechos de las mujeres, a demostrar que las mujeres somos capaces de grandes cosas y que tenemos mucho que ofrecer.  Hoy, sin menospreciar la participación de los esposos, puedo decir que las mujeres participamos cada vez más y obtenemos cada vez más mejores resultados.”

Corazón del Bosque ha sido una fuente de motivación personal para las mujeres, quienes participan constantemente en la ampliación de sus conocimientos relativos a la gestión del parque ecológico.  “Estudiamos y compartimos conocimientos todo el tiempo, mejorando la atención a los clientes, innovando productos, explorando otras líneas de servicios,” concluyó Xilomena.

Falta aún mucho por hacer, -explica Miguel Angel Cochoy-, queremos ampliar los servicios a los clientes, incluir seguridad, mejorar la infraestructura al turista, ofrecer servicios de aventura extrema, entre otros.” Corazón del Bosque es una de las siete áreas protegidas en el Altiplano Occidental que participan en el proyecto Promoviendo el Ecoturismo para fortalecer la sostenibilidad financiera del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas –SIGAP, y la única de carácter privado enteramente gestionada por una comunidad

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