Madre e hija reconstruyen su hogar

Madre e hija de la aldea de Vista Hermosa, Ixchiguan, Departamento de San Marcos
Cristobalina y Martina, madre e hija, celebran su nueva vivienda. Foto Silvia María Aragón PNUD Guatemala.

La habitación de Cristobalina Martín y su hija Martina López contrasta con la pieza de al lado que sirve de cocina: una construcción con tablas de madera, restos de lonas y un techo de láminas viejas que todavía ‘aguantan’. En esta cocina, madre e hija preparan sus alimentos, comen y se calientan del frío penetrante del altiplano guatemalteco. Su aldea, Vista Hermosa, se encuentra en Ixchiguán, municipio ubicado a 3,200 metros sobre el nivel del mar, uno de los puntos más fríos de Centroamérica con temperaturas récord que han alcanzado los -5º C en invierno, propiciando heladas y nevadas.

Ambas piezas, una pila y letrina conforman la vivienda de esta familia de dos mujeres, quienes tras la tormenta tropical Stan en el 2005 perdieron su casa. Las lonas que hoy revisten las tablas de la cocina fueron durante tres años el único abrigo con que madre e hija contaron para protegerse del frío en el albergue. 

Aspectos Destacados

  • Dos mil seiscientas familias de los municipios de Ixchiguán, Sibinal, Tacaná, Tajumulco y San José Ojetenam participan en el Programa Conjunto.
  • El Programa ha logrado reducir las muertes maternas a 0% en las 56 comunidades donde opera.
  • Se han obtenido 180 viviendas prioritarias dentro de los Planes Familiares Participativos, que con el apoyo del PNUD, las familias han gestionado ante el Fondo para la Vivienda –FOPAVI-.
  • 55% de familias han aumentado el consumo de hortalizas producidas por ellas mismas. 96% de las familias consumen huevos, con un alto valor de proteina, mejorando su nutrición.
  • 80% de las familias han mejorado su percepción de la calidad de su hábitat.

"Nuestra casa se partió en dos tras la tormenta tropical Stan” cuenta Cristobalina, y Martina añade “en el albergue, llevábamos mucho frío, y sufríamos de constantes malestares como dolores de cabeza, de estómago, fiebres frecuentes y diarrea. Además, no podíamos regresar a trabajar los cultivos con tranquilidad por no poder dejar nuestras pertenencias.

Con el apoyo del Programa Conjunto Reducción de vulnerabilidades para contribuir al desarrollo rural en cinco municipios de las Cuencas de los Ríos Coatán y Alto Suchiate en el Departamento de San Marcos de PNUD, FAO y OPS, Cristobalina y Martina celebran el fruto de su participación y esfuerzo. La construcción de la habitación de block, piso y techo encabezó la priorización de necesidades plasmadas por las participantes en su Plan Familiar Participativo realizado tras las capacitaciones del PNUD en materia de ordenamiento del habitat y de acuerdo a los lineamientos del saneamiento básico, la prevención de riesgos y la promoción de medios de vida.

“Nos sentimos contentas” manifiesta Martina mientras recorre la vivienda señalando las mejoras. “Hoy vivimos tranquilas y eso es algo que no teníamos antes,” añade.  “Estamos contentas porque sufrimos de menos problemas de salud y tenemos mayor seguridad,” expresa su madre.

Everson Sandoval, Técnico en Gestión de Riesgos del Programa, aplaude el involucramiento exitoso de estas mujeres en un medio en el que el trabajo productivo de los cultivos, la construcción y mejora de la vivienda, así como el ingreso recaen principalmente en los hombres. “Las mujeres han demostrado en la experiencia de este programa no solamente interés, sino una participación activa conformando mayoritariamente las Comisiones de Vivienda del COCODE,” señala.

La FAO ha promovido la diversificación de los cultivos de la mano del MAGA. Además de la  milpa y las “hierbas” –como se les conoce comúnmente en el área a la acelga, berro y nabo- se cultiva la papa, cultivo de alto rendimiento que beneficia la dieta de las participantes, y a la vez mejora sus ingresos como resultado de la venta.  OPS y MSPAS han brindado atención preventiva a la salud de las participantes. El trabajo conjunto ha contribuido a reducir la vulnerabilidad de Cristobalina y Martina al frío, las limitaciones productivas de su entorno y las enfermedades.

La gestión y prevención de riesgos están al centro de la acción del Programa Conjunto con el objetivo de reducir las vulnerabilidades de las familias en materia de salud, hábitat y producción. Esta gestión parte del reconocimiento básico de los derechos económicos y sociales, así como de la importancia de la equidad de género, la pertinencia de la cultura Mam, y de la visión del PNUD para contribuir a la ampliación de las libertades de los individuos para que sean gestores de su propio desarrollo.   

El PNUD acompaña a las familias como la de Cristobalina y Martina en la priorización de sus necesidades y en su organización en torno al sistema de Consejos de Desarrollo y gobiernos locales para canalizar sus demandas y acciones. Asimismo, trabaja con las instituciones públicas respectivas fortaleciendo su capacidad de respuesta ante las demandas sociales, de manera que las mismas lideren los procesos de ordenamiento territorial y de planificación municipal.

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