Los Pueblos Indígenas al centro de postura de Guatemala ante la COP21 en Paris

08-dic-2015

Lola Cabnal y Ramiro Batzín, Representantes de la Mesa Indígena de Cambio Climático de Guatemala (MICCG). Foto: Diana Reyes PNUD Guatemala.

 

"Es importante encontrar en estos momentos un modelo alternativo de convivencia armónica.  No podemos salirnos del todo del mundo desarrollado y globalizado, pero tampoco podemos seguir en esa línea de contaminación. Debemos de tomar acciones a nivel personal, familiar, comunitario, nacional e internacional para no contaminar el planeta y de empezar a cambiar nuestros modelos de vida, que sean más acordes a la relación naturaleza-ser humano y viceversa." Ramiro Batzín

"Sobre un cambio de modelo de desarrollo pensamos que el reconocimiento formal de los pueblos indígenas podría ayudar ya que las comunidades locales cuentan con una gran riqueza de conocimientos ancestrales aplicables a todas las áreas de la vida como la agricultura, la convivencia familiar, etc." Lola Cabnal

 

¿Cuál es la contribución que la Mesa Indígena de Cambio Climático (MICCG) ha hecho a la postura de Guatemala ante la COP21?

Ramiro Batzín:

Planteamos al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y a Cancillería que se construyera una posición consensuada y participativa de país.  Los puntos concretos que los pueblos indígenas reiteramos son: que se reconozca que Guatemala es un país pluricultural y multilingüe en el que cohabitan tres pueblos indígenas: Mayas, Garífunas y Xincas; y que se reconozcan y promuevan los derechos de los pueblos indígenas en el marco del cambio climático. También se planteó que las políticas de cambio climático que se implementen a nivel internacional o a nivel nacional, con base a lo que se acuerde en París, tengan un capítulo que se refiera al tema de las salvaguardas ambientales y sociales, pues sabemos que no todas las políticas de cambio climático benefician a los pueblos indígenas y, por lo tanto, debe abordarse ese tema.

Lola Cabnal:

Otro tema importante que como Mesa Indígena sobre el cual trabajamos fue que reflejara dentro de la posición de país que Guatemala promoviera ese equilibrio que tanto se busca por ser un país multiétnico y megadiverso.  Que se promueva, no solamente la inclusión social participativa y activa, sino que también se reconozca el papel de los pueblos indígenas y, en particular, de la mujer, dentro de estos procesos, ya que las mujeres son las principalmente afectadas por los impactos que está generando el cambio climático, ya sea a nivel local o global. También hemos asegurado que esos reconocimientos se vean de manera positiva y que los compromisos se garanticen de manera diferenciada, porque hay derechos específicos como los de las mujeres, juventudes y niñez, y el Acuerdo que se alcance debe ser integral al momento de abordar la perspectiva de los pueblos indígenas.

¿Cómo son las mujeres las mayormente afectadas?

Lola Cabnal:

Durante las emergencias y crisis generadas por una indebida atención a los riesgos del cambio climático, son las mujeres las mayormente afectadas. Pierden sus bienes, sus medios de vida y se interrumpe su papel como multiplicadoras que transfieren conocimientos culturales a la familia y la comunidad. El apoyo que se brinde debe ser pertinente culturalmente hablando.  Por ejemplo, cuando sucedió en Izabal el deslave en esta época de lluvias, llegó el apoyo, pero no asegurando que las mujeres que somos Mayas Q´eqchi, como yo, pudiéramos conservar nuestros güipiles y cortes.  Es decir que se apoya con lo que se pueda, pero se afectan las maneras de vida. Lo mismo sucede con la alimentación, la cual es fundamental para preserver nuestra identidad.  Por otro lado, las mujeres muchas veces nos quedamos con el cuidado de la familia y debemos velar por la salud, alimentación, bienestar, aspectos todos que se ven directamente afectados por las sequías, provocando inseguridad alimentaria. Las comunidades donde no hay agua potable, donde no hay ese recurso hídrico en la casa, implica que ellas deben ir a un pozo o a un río, y así hay muchos ejemplos de la manera en que su modo de vida se ve limitado y afectado.

Las mujeres tienen que hacer esfuerzos más grandes para poder enfrentar los efectos adversos del cambio climático en el huerto, el hogar, la escuela y en la familia, si los hombres migran por necesidad de trabajo, dejando el cuidado cotidiano a las mujeres.  Podemos llevar esas consecuencias hasta la generación de violencia intrafamiliar, afectando principalmente a las mujeres que no cuentan con formación académica.

¿Cómo se ha dado la organización de los pueblos indígenas a nivel nacional, regional y global, a raíz de la cual se ha reconocido el liderazgo que están ejerciendo en el tema de cambio climático?

 Ramiro Batzín:

En primer lugar, a nivel comunitario, los pueblos indígenas hemos estado enfrentando los impactos negativos del cambio climático, a raíz de lo cual ha surgido la necesidad de hacer un proceso de articulación y organización para attender los retos a nivel comunitario.  Las comunidades empiezan a crear redes a nivel nacional que atiendan el tema del cambio climático, y es así como nace la Mesa Indígena de Cambio Climático. Es una organización a nivel nacional que cuenta con alrededor de 45 organizaciones miembras Mayas, Garífunas y Xincas. Al seno de la Mesa, se inició un proceso de análisis, y se empezó a encontrar a nivel internacional otras organizaciones similares.

Cuando fuimos a compartir la experiencia a Honduras, tuvimos la oportunidad de ver la creación de la Mesa Indígena de Cambio Climático. A raíz de este intercambio de experiencias, se han creado organizaciones y mesas en otros países, y es así como se instala el Foro Indígena de Abya Ayala, que significa América Latina en el idioma Cuna, para atender estos problemas. Así, se empezó a discutir la importancia de una participación activa de los pueblos indígenas a nivel local, nacional e internacional.

Uno de los postulados clave es que el trabajo nacional e internacional debe favorecer, fortalecer y apoyar a las comunidades. Es así que en las negociaciones planteamos los derechos territoriales, los derechos al uso de recursos naturales y culturales, incluyendo la importancia de la participación de los pueblos en la consulta: las salvaguardas, que son precisamente los ejes que se han establecido hoy por hoy en la agenda latinoamericana.

Cada una de las estructuras tiene su rol a nivel regional con incidencia nacional e internacional. Tenemos la ventaja de que la Mesa tiene una silla de representación en el Comité Global de Cambio Climático de Pueblos Indígenas, reconocido por Naciones Unidas como la voz de los pueblos indígenas en las negociaciones. Doña Lola es quien nos representa en ese espacio como la encargada de apoyo técnico de la delegación de pueblos indígenas de América Latina. A nivel global, existen tres delegados por cada región.

Lola, ¿Cómo ha sido esa experiencia como una de las representantes de América Latina?

Es la primera vez que participo a nivel global, y para mí es una experiencia productiva porque uno va adquiriendo y reuniendo ideas, buscando el diálogo y las negociaciones con los diferentes representantes gubernamentales.  Yo creo que ha sido muy buena la organización y coordinación de los espacios como el pabellón indígena en la COP.  La mujer indígena ha hecho mucha falta en el pasado. A penas somos dos en estos magnos eventos, y seguramente hay muchas mujeres con capacidad, pero que encuentran muchas limitaciones para llegar a estos espacios.  Como representante de América Latina, yo estoy muy agradecida por esa participación, pues creo también que uno no sabe todo, pero va aprendiendo en el camino.

¿Se sienten reflejados en la posición oficial de Guatemala?

Ramiro Batzín:

Sí.  El proceso de incidencia y la apertura del MARN ha llevado a que la posición de país tome en cuenta a los pueblos indígenas. Hay un reto grande todavía respecto a estos reconocimientos, pero creo que alcanzar un reconocimiento dentro del mismo acuerdo es un gran paso; en el borrador del Acuerdo de Paris ya hay reconocimiento de los pueblos indígenas.

Lola Cabnal:

En los últimos meses, hemos tenido una buena coordinación y apertura, y hemos visto el cambio grande que se ha dado en la posición de país, que ya no se presentó un documento abstracto, sino un documento basado en algunas realidades y las perspectivas que nosotros queremos como Guatemala.  Esperamos que algunas consideraciones básicas que son importantes para nosotros continúen avanzando en el nuevo gobierno.

Desde la perspectiva de los pueblos indígenas ¿cómo se espera que este acuerdo ayude a alimentar un modelo de desarrollo sostenible, que realmente busque el equilibrio del que se está hablando?

Ramiro Batzín:

Lo que queremos es que sea un acuerdo vinculante y que los países desarrollados se comprometan de forma explícita en el acuerdo para cumplir la reducción de sus emisiones. Estamos hablando de que no se trata solamente de trasladar las responsabilidades de mitigación a los países en vías de desarrollo. Eso no es lo que estamos pidiendo. No estamos solicitando recursos donde ellos digan ‘hay recursos para mitigar’, sino le estamos pidiendo a los países que cambien su modelo de desarrollo; y cuando hablamos de cambiar su modelo de desarrollo, estamos hablando de revisar ¿cuánto están emitiendo ellos y cuánto deben de reducir sus emisiones? eso es importante y es una solicitud que los pueblos indígenas hacemos a las poblaciones de países desarrollados y emergentes.

¿Cómo cambiar el modelo de contaminación? creo que es importante encontrar en estos momentos un modelo alternativo de convivencia armónica.  No podemos salirnos del todo del mundo desarrollado y globalizado, pero tampoco podemos seguir en esa línea de contaminación.  Debemos de tomar acciones a nivel personal, familiar, comunitario, nacional e internacional para no contaminar el planeta y de empezar a cambiar nuestros modelos de vida, que sean más acordes a la relación naturaleza-ser humano y viceversa.

Lola Cabnal:

Sobre un cambio de modelo de desarrollo pensamos que el reconocimiento formal-legal de los pueblos indígenas podría ayudar, ya que las comunidades locales cuentan con una gran riqueza de conocimientos ancestrales aplicables a todas las áreas de la vida como la agricultura, la convivencia familiar, etc.  Las comunidades y los pueblos indígenas queremos fortalecer esas capacidades y contar con los instrumentos para asumir responsabilidades equitativamente.

Por ejemplo, en el tema de la educación, consideramos importante que todo país implemente un proceso educativo, desde las comunidades, para frenar los impactos en los bosques y los recursos naturales.

Como dijo Ramiro, no estamos pidiendo que los países desarrollados sean los únicos en reducir sus emisiones, sino compartir las responsabilidades.  Para ello, sin embargo, ellos deben saber que nosotros necesitamos recursos para garantizar que podamos mitigar el cambio climático de acuerdo a nuestras propias formas de vida comunitaria.

Guatemala es un país que está en condiciones vulnerables. Este año han pasado cosas muy grandes, como por ejemplo Cambray: un ejemplo muy fuerte, muy duro. ¿Por qué pasa eso? porque no tienen otras alternativas de vida. Eso es lo que no queremos para Guatemala, ni para ningún país en desarrollo.  Lo que buscamos es complemento de nuestra sabiduría, de nuestras prácticas, de nuestros conocimientos y que tengamos esos beneficios que puedan promuever el desarrollo en nuestras comunidades.

 

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