Desigualdad y pobreza: ejes de análisis en la quinta sesión de conferencias del CEUR

12-may-2017

Asentamientos urbanos. Fotografía: Giovanni Diffidenti/PNUD Guatemala

Guatemala, 4 de mayo de 2017.- “Reducir la desigualdad es fundamental para poner fin a la pobreza” es uno de los puntos destacados por Gustavo Arriola, Coordinador del Informe Nacional de Desarrollo Humano del PNUD, durante su participación como conferencista en la quinta sesión del ciclo de conferencias 2017 “Desigualdad y Pobreza en Guatemala”. El evento fue organizado por el Centro de Estudios Urbanos y Regionales –CEUR- de la Universidad San Carlos de Guatemala –USAC-  

El ciclo de conferencias CEUR-2017 tiene como objetivo abrir un espacio de reflexión y análisis  de datos y metodologías que contribuyan a identificar  alternativas para la solución de las problemáticas que afectan a los sectores sociales menos favorecidos.  Estas conferencias están dirigidas a la comunidad universitaria, funcionarios públicos y sociedad civil en general.

La quinta sesión fue inaugurada por el Director del CEUR, José Florentín Martínez, quien hizo hincapié en el incremento de los niveles de pobreza y desigualdad en el país,  y en la falta de posibilidades para el desarrollo de las nuevas generaciones de jóvenes y profesionales. “En Guatemala, la juventud no encuentra oportunidades laborales decentes y dignas que le permitan el acceso a un empleo bien remunerado, cobertura del IGSS, contratos formales de trabajo.  La evidencia de esto es que el  trabajo informal  alcanza al 72% de la población empleada y  población no ocupada”, expresó.

Las desigualdades se refuerzan con la pobreza que afecta más a las poblaciones en desventaja. Pero este no es un problema nacional sino global,  las desigualdades en el mundo se han incrementado, tanto verticalmente como entre grupos y países. Para 2015, la riqueza del 1% de la población era igual o mayor que la del restante 99%. Más de 700 millones de personas viven en pobreza extrema, y todavía 1 de cada 4 niños (162 millones) en el mundo sufren retraso en su crecimiento. La desigualdad de ingresos y de riqueza y el acceso desigual  a los recursos son elementos que impiden en gran medida el desarrollo humano de todas las personas. Por ello, añadió Arriola, “debemos lograr que se impulsen políticas universales que presten especial atención a las necesidades de las poblaciones desfavorecidas y marginadas y promover un crecimiento inclusivo centrado en el empleo digno, entre otras”.

En algunos de los indicadores evaluados y presentados, las privaciones en las poblaciones rurales y en los pueblos indígenas alcanzan al 90% de la población, que no logra cubrir sus necesidades económicas básicas, incluyendo más del 40% de la población adulta sin escolaridad y condiciones habitacionales muy precarias. “En países con altas desigualdades como Guatemala (horizontales, verticales y temporales), el desarrollo humano solo será posible si se eliminan las barreras que limitan el progreso de mujeres, pueblos indígenas, jóvenes y minorías”, concluyó Arriola.

De igual forma, Nelson Santacruz y Hugo Rivas del Instituto Nacional de Estadística –INE-  realizaron una presentación sobre la situación actual del mercado laboral y el empleo juvenil. Los datos presentados evidenciaron un fuerte desequilibrio entre la oferta y la demanda laboral para los jóvenes.        
La sesión contó con la participación de estudiantes,  investigadores y docentes universitarios, y funcionarios de gobierno.

Esta actividad responde al trabajo de difusión y socialización que realiza el Informe Nacional de Desarrollo Humano con entidades públicas, universidades y sociedad civil, a fin de generar espacios de interacción, que contribuyan al análisis de datos y la generación de políticas que permitan avanzar en el desarrollo humano de todos y todas, sin que nadie se quede atrás.

Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

La Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS),  incluye  el combate a las desigualdades de forma explícita. El Objetivo 10 plantea compromisos para la reducción de las brechas en los ingresos de los más pobres respecto al promedio nacional, la promoción de la inclusión económica, política y social, el combate a la discriminación, políticas fiscales y de protección social, mayor representación política, eliminación de barreras para la movilidad humana y regulación justa de mercados financieros.