Mensaje con motivo de la cuenta atrás de 100 días para el Día Internacional de la Paz, que se celebrará el 13 de junio de 2017

13-jun-2017

Fotografía: Prevjuve/PNUD

En enero de este año, al asumir mis funciones como Secretario General, mi primera medida fue realizar un llamamiento a la paz, una exhortación a todos los ciudadanos, gobiernos y líderes a que pusieran la paz ante todo.

El Día Internacional de la Paz, celebrado el 21 de septiembre de cada año, encarna nuestra aspiración común de poner fin a los sufrimientos innecesarios causados por los conflictos armados. Ofrece un momento para que los pueblos del mundo reconozcan los vínculos que los unen, independientemente de su país de origen. Es un día en el que las Naciones Unidas hacen un llamamiento a un alto el fuego mundial durante 24 horas, con la esperanza de que un día de paz pueda dar lugar a otro, y a otro y, en última instancia, al abandono de las armas.

Sin embargo, para lograr la paz no basta con deponer las armas. La paz verdadera requiere la construcción de puentes, la lucha contra la discriminación y la defensa de los derechos humanos de toda la población mundial.

Por ello, el tema de este año para el Día Internacional de la Paz es “Juntos por la paz: respeto, seguridad y dignidad para todos” y se presta especial atención a la difícil situación de los refugiados y migrantes de todo el mundo. Como comunidad internacional, tenemos la obligación de velar por que todas las personas obligadas a huir de sus hogares reciban la protección que merecen en virtud del derecho internacional. Como familia humana, tenemos el deber de reemplazar el miedo por la compasión.

En el curso de los próximos 100 días, recordemos que millones de miembros vulnerables de nuestra sociedad, muchos de los cuales han perdido todo, necesitan nuestra comprensión y ayuda. Reflexionemos juntos sobre qué podemos hacer para brindarles nuestra asistencia. Reconozcamos las múltiples formas en que contribuyen a sus países y comunidades de acogida y los fortalecen. Y redoblemos los esfuerzos para abordar las causas fundamentales de los conflictos, promover nuestra labor en pro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, en primer lugar, volvamos a destacar la prevención de la violencia.

Al abrir nuestros corazones, tomarnos las manos y tenderlas a los refugiados y los migrantes, podremos avanzar hacia la consecución de la paz, la prosperidad y la protección para todos.

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