Fotografía: PNUD Guatemala/Fernanda Zelada

El 8 de Marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer que fue declarado por la ONU en 1975. Éste es un buen momento para reflexionar acerca de los avances logrados, pedir más cambios y reconocer la valentía de aquellas mujeres que jugaron un papel clave en la historia del país.

Las mujeres en el mundo hemos logrado avances sin precedentes: alcanzamos la ciudadanía y el derecho al voto, estamos cada vez más en la ciencia, en el espacio; y en la última década hemos incursionado en el deporte e innovando en tecnologías para fotografiar un agujero negro. Sin duda alguna, avances impensables hace cincuenta años. Pero, ningún país ha alcanzado la igualdad de género, y Guatemala no es la excepción.

Aún existen restricciones culturales, legales, económicas y políticas que impiden a las mujeres acceder a las mismas oportunidades. Hoy en día, solo el 19.4% de parlamentarios son mujeres y el 2.9% alcaldesas. Situación que se agudiza cuando miramos a las mujeres indígenas.

Por otro lado, los ingresos mensuales de las mujeres guatemaltecas corresponden al 67% del ingreso promedio de los hombres. Esta brecha se amplía notablemente cuando se analiza por grupo étnico: las mujeres indígenas ganan el 26.3% respecto a lo que ganan los hombres no indígenas. Si dirigimos la mirada al ámbito financiero, la situación es similar. En 2019, sólo 4 de cada 10 créditos otorgados por las entidades bancarias fueron para mujeres, y se enfrentan a tasas de interés mayores a las de los hombres. En cuanto al trabajo no remunerado seguimos dedicando un 23.5% de tiempo a este tipo de trabajo, lo que nos pone en una clara desventaja para nuestro empoderamiento económico.

Situación similar en cuanto a la violencia de género. Guatemala es uno de los cinco países con cifras más altas de agresiones basadas en género en Latinoamérica y el Caribe, considerada la región más violenta del mundo para las mujeres. De 2014-2018 se registraron en el país 1,027 casos de femicidio, de ellos, el 11.5% han recibido sentencia, y de éstos, el 74.6% fueron sentencias condenatorias, según datos del Programa InfoSegura del PNUD.

Es decir, los obstáculos persisten y seguimos siendo excluidas de los espacios de toma de decisión, discriminadas por nuestra edad, orientación sexual, pertinencia étnica o por vivir en el área rural; seguimos trabajando más y ganando menos y tenemos menos opciones de insertarnos al mercado laboral en condiciones favorables y de protección social; y seguimos sufriendo múltiples formas de violencia. Este 8 de Marzo conmemoramos esos avances y progresos, que han sido desesperadamente lentos para la mayoría de las mujeres.

Desde el PNUD Guatemala nos sumamos a la “Generación Igualdad”, con el fuerte compromiso de avanzar para el logro de la igualdad de género, reconociendo que son las y los jóvenes los agentes de cambio; acompañando al fortalecimiento institucional para el avance y desarrollo sostenible; y con el firme compromiso de seguir acompañando en el avance de marcos normativos, políticas y planes de manera inclusiva para el liderazgo y el empoderamiento de las mujeres guatemaltecas.

Escrito por:

Sofía Vásquez, Analista de Género PNUD Guatemala.

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