Ilustración: PNUD Guatemala

 

La pregunta tiene su truco. La primera interpretación puede ser “a quién le corresponde” o “quién es el responsable”; la segunda puede ser “a quién impacta”. Empecemos con la primera, y en ese sentido el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) lidera la lista, ya que por ley en Guatemala es el rector de la diversidad biológica. El Instituto Nacional de Bosques (INAB) también asume su parte como responsable de frenar la deforestación, proteger áreas de recarga hídrica y promover incentivos para la restauración. Hay dos dependencias del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) con roles trascendentales cuando hablamos de pesca responsable (la Dirección de Normatividad de la Pesca y Acuicultura -DIPESCA-) y cuando se toman decisiones concernientes a manglares, uno de los ecosistemas más frágiles a nivel mundial, y riberas de lagos y ríos (la Oficina de Control de Áreas de Reserva del Estado -OCRET-). Finalmente, pero no menos importante, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) es quien debe regular la gestión ambiental y ejercer rectoría en los recursos naturales.

Por otro lado, las municipalidades pueden asumir un papel protagónico a favor de la diversidad biológica en sus jurisdicciones. Pueden considerarla parte de su patrimonio natural y legislar para conservarla, por ejemplo, frenando la contaminación que viene de residuos y desechos sólidos, así como también de aguas residuales; también pueden considerar a la naturaleza en su ordenamiento territorial, como parte de la ecuación hacia el desarrollo sostenible que incluye, además, las variables de economía y sociedad. Podemos afirmar que, a nivel de gobierno, políticas y legislación, existen varios responsables de que en nuestro país se conserve la diversidad biológica (que implica ecosistemas, especies y genes). Pareciera que, a título individual, poco nos tocaría hacer ante esta abrumadora tarea que ya tienen varios sectores y actores. Pero este no es el caso.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) hace un llamado urgente en el reporte: Hacer las paces con la naturaleza: un plan científico para abordar la triple emergencia del clima, la biodiversidad y la contaminación. Dicho informe enfatiza en cómo el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), puede ayudarnos a hacerle frente a esta crisis y, sobre todo, en la corresponsabilidad para detener la pérdida de diversidad biológica: todos y todas tenemos un rol que cumplir. Por su parte, la Secretaria Ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Elizabeth Maruma Mrema, indica que no es posible aplanar la curva de pérdida de diversidad biológica sin un compromiso de la sociedad en su conjunto[1]; este es el principio básico del Marco mundial de la diversidad biológica posterior a 2020, cuya visión al 2050 es Viviendo en armonía con la naturaleza.

Aquí viene la segunda interpretación a la pregunta inicial, que en términos positivos puede traducirse en “a quién beneficia” la diversidad biológica. Muchos servicios ecosistémicos (entre ellos agua, energía y alimento) son los medios de vida de los cuales dependen directamente pueblos indígenas y comunidades rurales. Así que es fácil pensar que, si ellos son los principales beneficiarios, también les tocaría defenderlos más. Y, de hecho, hay muchas historias que muestran cómo los pueblos indígenas y en particular las mujeres, siguen siendo desde tiempos ancestrales los mejores guardianes de la diversidad biológica en todo el planeta. Si alguien desde otros ámbitos pudiera seguir sintiéndose ajeno a la importancia de conservar la diversidad biológica, veamos las dos caras de una misma moneda en el COVID-19.  Ha pasado más de un año desde que nos cambió la vida sin distinciones de geografías ni clases sociales; todo un atento recordatorio a que los seres humanos somos los vecinos invasores y el mal manejo de fauna silvestre puede afectarnos hasta la puerta de nuestra casa (ejemplo magistral de zoonosis). Ahora bien, pensemos en lo relevante que se han vuelto durante la misma pandemia los espacios naturales con fines de recreación, apreciación estética, salud mental y física; servicios ecosistémicos también, usualmente desapercibidos. Lo que hace la diferencia entre problemática y uso sostenible, es la forma en que nosotros interactuamos con la diversidad biológica, así que estimado lector o lectora, a usted también le toca: es responsable de su conservación y se beneficia de ella.

Hemos sido parte del problema, pero en este 22 de mayo Día Internacional de la Diversidad Biológica se nos invita al cambio. El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, nos urge a hacer las paces con la naturaleza[2] y, este es el principal mensaje en este día. ¿Y cómo o por dónde empezar?, he aquí algunas ideas nada más. Consuma de forma responsable, lea las etiquetas y pregúntese qué hay detrás de lo que come y de lo que se pone o desde dónde se lo traen. No tolere el tráfico de vida silvestre, lo cual implica desde animales en jaula hasta comprar plantas de dudosa procedencia. Levante su voz de denuncia ciudadana, por puro principio de precaución, ante iniciativas que puedan vulnerar a la flora y la fauna. Evite plásticos de un solo uso, reúse y recicle en toda la medida de sus posibilidades. Si en sus manos está, use energía solar. Recuerde el lema de este 2021: Somos parte de la solución.

 

El PNUD trabaja con sus socios para que especies como el Quetzal (Pharomachrus mocinno) y el Pavo de Cacho (Oreophasis derbianus) se mantengan estables en la cadena volcánica central. En la cuenca del río Motagua se favorecerá la conservación de poblaciones de Jaguar (Panthera onca) y Lagarto Escorpión (Heloderma charlesbogerti), entre otras especies.

 

#BiodiversityDay #SDGs #ForNature

#PeaceWithNature #PorlaNaturaleza #LaBiodiversidad

 

[1] Contestabile, M. Joined-up action for biodiversity. Nat Sustain (2021). https://doi.org/10.1038/s41893-021-00717-3

[2] Gutteres A. State of the planet. Presented at the UN Secretary General’s address, New York, NY,

2 December 2020. https://www.un.org/en/climatechange/un-secretary-general-speaks-state-planet

 

 

Escrito por:

Raquel Sigüenza

Especialista en Biodiversidad y Gestión de Proyectos

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

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