Fotografía: PNUD Guatemala / Juan Luis Sacayón

 

Este 8 de junio se conmemora el Día Mundial de los Océanos.   Naciones Unidas estableció esta fecha como una forma de reconocer la importancia que tienen los océanos a la estabilidad del planeta, para la biodiversidad y por ende en la supervivencia de la especie humana. Algunos datos importantes respaldan esta importancia:  Los océanos ocupan un poco más del 70% de la superficie de la tierra[1], y aunque probablemente es poco sabido, producen más de la mitad del oxígeno en el planeta gracias al trabajo de pequeños organismos llamados en su conjunto como  fitoplancton.   Este mismo fitoplancton absorbe enormes cantidades de dióxido de carbono en el proceso de fotosíntesis, gas que contribuye al llamado efecto invernadero. De esta forma, la absorción de dióxido de carbono contribuye a aminorar el ritmo de crecimiento de este en la atmósfera terrestre.  Por otra parte, los océanos albergan bajo la superficie entre el 50% y 80% de la biodiversidad conocida, mucha de la cual históricamente, constituye una fuente de alimentación mediante la actividad pesquera.

No obstante, su importancia vital para el planeta, los océanos se encuentran cada vez más amenazados en su integridad ecológica.   Entre las principales amenazas se encuentran la sobrepesca y la contaminación de desechos líquidos y sólidos de origen terrestre.  Con base en datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)[2]  se estima que aproximadamente el 60% de las reservas de peces están plenamente explotadas y en el otro 30% se pesca de manera insostenible. De la misma forma, cerca de 13 millones de toneladas de plástico llegan al océano anualmente.    Estas dos grandes amenazas se exacerban aún mas con los efectos del calentamiento global y el desarrollo costero desordenado que destruye hábitats clave para la vida submarina tales como manglares, estuarios y arrecifes de coral entre otros.  Frente a esta situación, menos del 5% de los océanos  se encuentra bajo algún tipo de régimen de protección o manejo.

Guatemala posee en sus regiones marinas y costeras una gran riqueza natural producto de su privilegiada ubicación geográfica.   Con más de 402 km de litoral costero, con acceso al Océano Pacífico y Mar Caribe, la región incluye un total de 7 departamentos, 17 municipios y cerca de 300 comunidades asentadas en dicha zona  y 116,658 km2 de Zona Económica Exclusiva y Mar Territorial[3].  No obstante, la situación de la zona marino-costera no es distinta al de resto del territorio en cuanto a la degradación de sus condiciones naturales.   Por ejemplo, de acuerdo al Programa de Gestión Integrada Marino-Costera para el Pacífico de Guatemala -PGIMC-la cobertura del manglar ha disminuido un 70% en los últimos 30 años, la pesca marítima ha disminuido significativamente su producción anual lo que evidencia signos de sobreexplotación y la contaminación por desechos sólidos de origen terrestre es cada vez más alarmante.  En esto último destaca el caso del Río Motagua.  Por sus aguas se transportan distintos contaminantes hacia las poblaciones asentadas en la parte baja del río, gran parte de ellos generados por la Ciudad de Guatemala.  El río Motagua conecta directamente con el Sistema Arrecifal Mesoamericano, y en consecuencia estos contaminantes afectan directamente varios ecosistemas claves del sistema:  playas,  manglares, pastos marinos y arrecifes coralinos, entre otros.

Las soluciones a estos problemas no son simples.   Requieren de cambios profundos en la forma en que la sociedad funciona y requieren acciones de corto plazo para lograr impactos de largo plazo.  Estas soluciones van desde poner fin a las prácticas perjudiciales para la biodiversidad marina como la sobrepesca y la pesca ilegal, promover pautas más sostenibles de producción y consumo que generen menos desechos y que promuevan el reciclaje, re-uso y manejo integral de desechos y hacer un uso sustentable de la zona costera que incluya la conservación de ecosistemas críticos y promueva la resiliencia al cambio climático.    Como lo indica el Secretario General de Naciones Unidas en su mensaje por el día Mundial de los Oceános 2021: “Al tratar de recuperarnos de la COVID-19, pongamos fin a la guerra que libramos con la naturaleza, ya que será crucial para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, tener a nuestro alcance la meta del Acuerdo de París sobre los 1,5 ºC y garantizar la salud de nuestros océanos para las generaciones de hoy y del futuro”.

 

[1] Bollmann, Moritz and et, al (2010) World Ocean Review: Living with the oceans. Hamburg, Germany, Maribus GmbH, 236pp.

[2] Red Española del Pacto Mundial. 2020. Océanos Saludables Y Sostenibles: oportunidades para el sector empresarial en la economía azul. White Paper Nº 2

[3] MARN 2009.  Política para el manejo integral de las zonas marino-costeras de Guatemala.  Ac. Gubernativo No. 328-2009

 

Escrito por:

Juan Carlos Villagran

Coordinador Proyecto Gestión Ambiental Integral de la Cuenca del Río Motagua.  MARN/PNUD/GEF

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