Fotografía: PNUD Guatemala/Fernanda Zelada

Un nuevo análisis ofrece claves sobreel “techo de cristal” y herramientas para romperlo

NuevaYork, 5 de marzo–¿Cuáles el tamaño y el grosor deldenominadotecho de cristal?Un nuevo análisis sugiere que este techo abarca todos los aspectos de las vidas de las mujeres, incluido el hogar, y que no está hecho de vidrio sino de sesgos y prejuicios contra las mujeres mantenidos por hombres y también mujeres en todo el mundo.

Estas son las conclusiones del Índice de Normas Sociales de Género dado a conocer hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo(PNUD). Este índice captacómolas normassociales pueden obstaculizarla igualdad de género en ámbitoscomo la política, el trabajo y la educación. El índice incluyedatos de 75 países que abarcan más del 80 por ciento de la población mundial.

Este nuevo análisis revela que, a pesar de décadas de progreso hacia la igualdad entre hombres y mujeres, cerca del 90 por ciento de la población mantiene algún tipo de sesgo contra las mujeres. Esta conclusión proporcionanuevas clavessobre las barreras invisibles a las que enfrentan las mujeres para lograr la igualdad y abre un potencial sendero por el que avanzar para romper el techo de cristal.

Según el índice, aproximadamente la mitadde los hombres y las mujeres del mundo consideranque los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres. Asimismo, más del 40 por ciento opinaque los hombres son mejores ejecutivos empresariales y que tienen más derecho a ocupar un empleocuandoel trabajoescasea. El 28 por ciento de las personas creen que está justificado que unmarido le pegue a su esposa.

Asimismo, hayinformación disponible sobre los cambios que ha sufrido el sesgo de género en alrededor de 30 países. Los datos indican que aunque algunos países han experimentado una mejoría en este ámbito, las actitudes parecen haber empeoradoen otros durante los últimos años, lo que demuestra que todavía queda mucho por hacer.

“En las últimas décadas hemos dado importantespasos para garantizar que las mujeres tenganel mismo acceso que los hombresaservicios básicos. Hemos alcanzado la paridad en la escuela primaria y reducido la mortalidad materna en un 45 por ciento desde 1990. Sin embargo, las diferencias de género siguen siendo patentes en otros ámbitos, especialmente en aquellos que cuestionan las relaciones de poder y que ejercen mayor influencia parala obtención de una igualdad real. En estos momentos,la lucha por la igualdad de género es unrelato de sesgos y prejuicios”,dice Pedro Conceição, director de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD.

La“brecha de poder”

Este nuevo análisis arroja luz sobre las razones por las que siguen existiendo enormes “brechas de poder” entre hombres y mujeres en nuestras economías, nuestros sistemas políticos y nuestras empresas,a pesar de los avances realeshacia la igualdad en terrenos como la educación y la salud, así como enla eliminación de los obstáculos legales a la participación política y económica de las mujeres.

Por ejemplo, si bien los hombres y las mujeres votan en proporciones similares, menos del 24 por ciento de los escaños parlamentarios en el mundo están ocupados por mujeres y solo 10 de los 193 jefes de gobiernodel planetason mujeres. En el mercado de trabajo, la remuneración de las mujeres es inferiora lade los hombres y tienen una probabilidad mucho menor de ostentar cargos directivos: menosdel 6 por ciento de los directores generales de empresas del índice S&P 500 son mujeres. Y aunque las mujeres trabajan más horas que los hombres, es más probable que se trate de trabajo de cuidados no remunerado.

“La labor que ha sido tan eficazen garantizar el fin de las diferenciasen ámbitoscomo la salud y la educación debe evolucionar ahora yabordar algo mucho más complejo: el sesgo profundamente arraigado —tanto entre hombres como en mujeres—contra una verdadera igualdad.Las políticas actuales, a pesar de sus buenas intenciones, tienen un alcancelimitado”, dice Achim Steiner, Administrador del PNUD.

Este año se cumplen 25 años desde la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (Beijing+25), el programa de empoderamiento de lasmujeresmás visionario de la historia.

El PNUD hace un llamamiento a los gobiernos e instituciones para que pongan en práctica una nueva generación de políticas dirigidas acambiar estas normassocialesy prácticas discriminatorias mediante la educación, el aumento de la sensibilización social y la aplicación de nuevos incentivos. Por ejemplo, la utilización de mecanismosfiscales para promover una distribución equitativa de las responsabilidades de cuidado de los hijos o la entrada de las mujeres y las niñas en sectores tradicionalmente dominados por los hombres, como las fuerzas armadas y las tecnologías de la información.

“#MeToo, #NiUnaMenos, #TimesUp. #UnVioladorEnTuCamino. Las manifestaciones en favor de los derechos de las mujeres que estamos viendo actualmente en todo el mundo muestran que son necesarias nuevas alternativas para un mundo diferente”, dice Raquel Lagunas, directora en funciones del Equipo de Género del PNUD. “Debemos actuar ya para superar los obstáculos que presentan los sesgos y los prejuicios si queremos avanzar a la velocidad y a la escala necesaria para lograr la igualdad de género y la visión plasmadaen la Declaración de Beijing, hace más de dos décadas, y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible”

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Para más información y entrevistas con los medios de comunicación, pueden ponerse en contacto con:

Adam Cathro; adam.cathro@undp.org; +1 212 906 5326

Anna Ortubia anna.ortubia@undp.org +1 2129065964

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El PNUD se asocia con las personas en todos los niveles de la sociedad para ayudar a construir naciones que puedan superar las crisis e impulsar y mantener un crecimiento que mejore la calidad de vida de todos. A través de nuestro trabajo sobre el terreno en más de 170 países y territorios ofrecemos una perspectiva global y conocimientos locales para ayudar a empoderar vidas y construir naciones resilientes.

SOBRE EL ÍNDICE DE NORMAS SOCIALES DE GÉNERO:

El Índice de Normas Socialesde Génerocapta cómo pueden las normas sociales obstaculizar la igualdad de género en múltiples ámbitos: político, educativo, económico e integridad física. El índicese construye a partir de las respuestas a siete preguntas en la Encuesta Mundial sobre Valores. Dichas respuestas se utilizan para crear siete indicadores. El índice está disponible para 75 paísesy abarca al 81 por ciento de la población mundial. Lastendencias a lo largo del tiempo están disponibles para 31 países que abarcan el 59 por ciento de la población mundial.

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