Fotografía: PNUD

La proliferación de la información errónea y la desinformación peligrosas supone una amenaza para las respuestas nacionales a la pandemia, lo que pone en peligro un mayor número de vidas y medios de vida.

Nueva York. Los Gobiernos deben adelantarse y liderar la lucha contra la ola creciente de información falsa, incendiaria y engañosa que amenaza con empeorar los ya de por sí graves efectos de la COVID-19, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Cuando los Gobiernos nacionales se ponen del lado de su pueblo y construyen una relación de confianza, pueden mitigar las peores amenazas de la información errónea y, a su vez, evitar más pérdidas de vidas y medios de vida. El PNUD está trabajando en estrecha colaboración con instituciones nacionales, así como con medios de comunicación y actores civiles, para ayudar en la lucha contra la propagación de información errónea y la desinformación, entre otras cosas, mediante el apoyo a iniciativas para emplear las redes sociales y los sitios web para difundir información fidedigna sobre COVID-19.

El asesoramiento sobre COVID-19 cambia con rapidez conforme evolucionan los conocimientos médicos; es esta evolución veloz y los efectos paralizantes sobre la vida y los medios de subsistencia los que han despertado la sed pública de información. Las redes sociales, las fuentes informales de noticias y el periodismo marginal han llenado este vacío, a menudo sembrando miedo, estigmatización, discriminación y confusión.

“El tsunami de curas falsas, chivos expiatorios, teorías conspirativas, historias de noticias falsas que han inundado los medios de comunicación en general y las plataformas en línea en particular ha creado un entorno informativo caótico. Todo ello no solo perjudica la efectividad de las medidas de salud pública, sino que además en la vida real provoca violencia y discriminación, confusión, miedo y, posiblemente, un daño social en el largo plazo”, declaró el Administrador del PNUD, Achim Steiner.

“Luego de aprender las lecciones del VIH y del ébola, debemos aunar fuerzas para repudiar la información errónea y el estigma, y fundar nuestras acciones de respuesta y promoción en la ciencia, la evidencia, los derechos humanos y la solidaridad. Si bien la responsabilidad de contrarrestar este tipo de información recae en numerosos actores, el verdadero progreso no se alcanzará si no es con el liderazgo de los Gobiernos”, agregó Steiner.

 

Herramientas y tácticas

El problema de hoy reside en que las herramientas y las tácticas de la desinformación y la información errónea se encuentran ahora literalmente al alcance de cualquiera que desee apropiarse de COVID-19 en beneficio de sus propios planes, incluidos los organismos gubernamentales. Por ejemplo, investigadores de la Fundación Bruno Kessler analizaron 112 millones de mensajes públicos en redes sociales referidos a la pandemia y descubrieron que el 40% provenía de fuentes poco confiables y que al menos el 42% de más de 178 millones de tuits relacionados con la COVID-19 habían sido fabricados por bots. Entretanto, Reuters Institute detectó que casi una tercera parte de los usuarios de redes sociales han denunciado encontrar información falsa o engañosa sobre el coronavirus, mientras que en una investigación de Pew se sugiere que las personas que reciben sus noticias primordialmente a través de redes sociales tienen más probabilidades de estar expuestas a contenidos falsos.

En Somalia, donde algunas de las voces más influyentes son los jeques o imanes (líderes religiosos), el PNUD se unió a la Oficina del Primer Ministro y al Ministerio de Donaciones y Asuntos Religiosos en una campaña de tres días de duración en Mogadiscio y que encabezaron el jeque Ali Dheere y otras figuras destacadas. Mediante videos y gráficos en redes sociales se logró llegar a aproximadamente un millón de personas. Dicho material se utiliza ahora para anuncios de radio y televisión.

El PNUD también está colaborando con el Ministerio de Donaciones y Asuntos Religiosos de Somalia para crear un sitio web donde se brindarán pautas sobre técnicas seguras de enterramiento y se ayudará a movilizar a la comunidad religiosa para donar y entregar artículos como máscaras y jabón y albergar una variedad de recursos de información. El PNUD estableció el primer sitio web somalí sobre coronavirus y se asoció con el mayor proveedor de telecomunicaciones de Somalia, Hormuud, para transmitir un mensaje grabado entre millones de teléfonos con información útil sobre COVID-19 e instrucciones para acceder al sitio.

En el Líbano, el PNUD, en alianza con el Ministerio de Información, la OMS y UNICEF, presentó una campaña nacional para contrarrestar la propagación de información falsa, reducir la vulnerabilidad del público a la contaminación informativa y fomentar las capacidades gubernamentales para combatirlas. Asimismo, se está desarrollando un sitio de verificación de datos y se inauguró una campaña para alentar al público a detenerse un momento a pensar antes de compartir información.

En Guinea-Bissau, el PNUD y el Ministerio de Salud apoyaron el desarrollo de un sitio de verificación de datos (www.nobaschecker.org) que ayuda a la ciudadanía de habla portuguesa a acceder a información confiable sobre COVID-19. Mediante la construcción de una comunidad amplia de periodistas, médicos y economistas dedicados a verificar datos de Guinea-Bissau y de todo el mundo, el sitio tiene como fin combatir la desinformación sobre la pandemia mediante la provisión de datos y noticias verificadas.

 

Transparencia y colaboración

“Las mejores armas que puede desplegar ahora todo Gobierno son la transparencia, la diplomacia y la colaboración. Los Gobiernos pueden predicar con el ejemplo, demostrando cómo emplear la tecnología con integridad. Pueden negociar con las grandes compañías tecnológicas, promover campañas nacionales de alfabetización digital, patrocinar iniciativas de verificación de datos, y facilitar la labor periodística. La inversión rendirá sus frutos con creces en forma de sociedades y ciudadanías inclusivas e informadas”, señaló Malin Herwig, Directora interina del Centro de Oslo para la Gobernanza del PNUD.

“Los Gobiernos que esconden información, suprimen opiniones o siembran divisiones en torno a la COVID-19 tienen poco que ganar. En el futuro inmediato, esto provocará la saturación de los sistemas sanitarios, el enfado y la confusión de la ciudadanía, la sobrecarga de las fuerzas de seguridad y la profundización de las divisiones y las desigualdades. A largo plazo, conducirá a la erosión de los valores y principios democráticos, los derechos humanos y la cohesión social”, añadió Herwig.

La semana anterior, las Naciones Unidas presentó la iniciativa ‘Verified’ (Verificado), creada para combatir el creciente flagelo de la información errónea sobre COVID-19 aumentando el volumen y el alcance de información confiable y precisa. La finalidad es aportar información acerca de tres temas: ciencia para salvar vidas; solidaridad para promover la cooperación local y global, y soluciones para promover el apoyo a las poblaciones afectadas. Se promoverá asimismo una serie de paquetes de recuperación para enfrentar la crisis por el cambio climático y abordar las causas fundamentales de la pobreza, la desigualdad y el hambre. Con esta iniciativa se distribuirá contenido fidedigno y se trabajará con plataformas de redes sociales para erradicar las expresiones de odio y perjudiciales sobre COVID-19, en alianza con el PNUD, otros organismos de la ONU, equipos de la ONU en los países, figuras influyentes, la sociedad civil, las empresas y organizaciones de medios de comunicación.

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El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo es el principal organismo de las Naciones Unidas dedicado a poner fin a la injusticia de la pobreza, la desigualdad y el cambio climático. Trabajamos con nuestra extensa red de expertos y aliados en 170 países para ayudar a las naciones a construir soluciones integradas y duraderas para las personas y el planeta.

Pueden obtener más información en www.undp.org o seguirnos en @PNUD.

El Centro de Olso para la Gobernanza del PNUD se estableció en 2002 en Noruega. Trabaja en estrecha colaboración con las oficinas central y regionales del PNUD en la sede de Nueva York y otros organismos pertinentes de la ONU para fortalecer y apoyar la formulación de políticas y la investigación aplicada en gobernanza democrática y consolidación de la paz en contextos de crisis, conflicto y de transición. El Centro valora enormemente su trabajo en asociación con el Gobierno anfitrión de Noruega].

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